M u l t i n a t i o n a l - B l o g - o f - A r t - a n d - L i t e r a t u r e - f r o m - D e n v e r

Sunday, March 1, 2020

Tiempos recios de Vargas LLosa: “NO ME CREAN”

—(*) Por Luis Fernández-Zavala, Ph.D.(*)—
 
Cuando sonó la trompeta, estuvo
todo preparado en la tierra,
y Jehová repartió el mundo
a Coca-Cola Inc., Anaconda,
Ford Motors, y otras entidades:
la Compañía Frutera Inc.
se reservó lo más jugoso,
la costa central de mi tierra,
la dulce cintura de América.
Bautizó de nuevo sus tierras
como “Repúblicas Bananas”,
y sobre los muertos dormidos,
sobre los héroes inquietos
que conquistaron la grandeza,
la libertad y las banderas,
estableció la ópera bufa:
enajenó los albedríos
regaló coronas de César,
desenvainó la envidia, atrajo
la dictadora de las moscas,
moscas Trujillos, moscas Tachos,
moscas Carías, moscas Martínez,
moscas Ubico, moscas húmedas
de sangre humilde y mermelada,
moscas borrachas que zumban
sobre las tumbas populares,
moscas de circo, sabias moscas
entendidas en tiranía.
—Pablo Neruda—


Casi al final de la presentación de su nueva novela TIEMPOS RECIOS (Alfaguara, 2019), en Casa América (Madrid), Mario Vargas Llosa nos desafía a que no le creamos. Un gesto autosuficiente que invita al lector a desengancharse de la textualización presentada en 351 páginas. ¿A qué se refería el peruano premio Nobel? Si es que no ha cambiado de discurso, podríamos asumir que se refería a que el poder persuasión de una novela es autónoma del mundo extratextualizado, la realidad. La novela es ficción, “una mentira” construida y arbitraria. (Letters to a Young Novelist,1997).

El escritor desea ser creído dentro de la textualización creada y no fuera de ella. La directriz de MVLL es clara y directa: lo que escribo a cerca del golpe militar a Jacobo Arbenz, el asesinato de Castillo Armas, la participación de la CIA y del dictador Trujillo en la Guatemala de 1954, se basan hechos acaecidos, eventos unívocos rastreados por la historia, pero la dinámica multifacética o lo plurívoco de cómo se cuentan los hechos son producto de mi imaginación.

No recuerdo si en esta misma conferencia (o a otro escritor) se le preguntó sobre el porcentaje de lo “real” y lo “fantasioso” en su novela; pregunta absurda de aquellos que creen ingenuamente que un cuento es mejor cuanto más se parezca a la realidad. Las frases: “esto me sucedió”, “esta historia es real” no son criterios para juzgar una obra literaria. El flujo narrativo, la intensidad de los personajes, la estructura compleja, el manejo de los tiempos, el uso del lenguaje y todo aquello que seduzca al lector a seguir amarrado a la narración es lo que cuenta; o sea todo lo que hace que una mentira sea bien escrita. En el caso, de la novela que nos ocupa, no se le debe pedir verosimilitud externa, sino congruencia interna. Algunos críticos, sobre todo guatemaltecos, le recriminan inexactitudes, como el hecho que mencione el ron Zacapa cuando éste todavía no se producía en 1954, o que la embajada norteamericana la ubique en un barrio también inexistente por esa época. Cabe recordar que, en La guerra y la paz, algunas de las batallas entre franceses y rusos, no sucedieron exactamente como las describe Tolstoi, “aún así, el mérito literario de esta obra es indiscutible y universal.
(La verdad de las mentiras)”.

En la edición de Alfaguara de Tiempos recios la carátula y el título son ciertamente atractivos. En la primera se presenta en forma recortada una pintura surrealista del artista mexicano Rufino Tamayo (1899-1991). La colorida imagen de una serpiente y un jaguar denotarían, con tintes folclóricos, la intensidad de las luchas durante los tiempos recios de la política latinoamericana. Sin embargo, hay que hacer notar que la pintura original está representando la confrontación entre el sol y la luna (día/noche) dentro de la cosmogonía náhuatl; Tamayo plasma en esta pintura las dualidades entre el bien y el mal, la luz contra oscuridad, la bondad frente al odio, aspectos que no se ven ni por asomo en la novela. No creo que se debió cercenar la pintura de Tamayo.

Con respecto al título, Vargas Llosa cita las palabras de Teresa de Ávila (1515-1582). La religiosa vivió momentos álgidos enfrentando tanto la Inquisición como la Contra Reforma protestante, sus “tiempos recios” son de carácter doctrinario y espiritual; los de Vargas Llosa son de violencia política.

La novela está dividida en tres grandes partes: Antes, 32 secciones (el grueso de la trama) y Después. Vargas Llosa elabora un relato que recuerda a sus mejores novelas en su estilo y en la estructura del texto (flashbacks, acciones simultáneas no coincidentes en el tiempo y el espacio, como la del capítulo VII). Los protagonistas de esta tragedia política son el presidente electo Jacobo Arbenz que quería modernizar el país aplicando una reforma agraria y es acusado de pro-comunista; Carlos Castillo Armas, el militar que ejecuta el golpe de estado y que después es asesinado; Abbes García, el cruel agente del dictador dominicano Trujillo, Marta Borrero, la bella amante de Armas, y la CIA con su agente que no se llamaba Mike. El contexto histórico de los tiempos recios es el de el Estado Oligárquico en América Latina (alianza política de los terratenientes con intereses externos, con un estado centralizado, excluyente y represivo) dentro del cual la única institución estatal funcionado al nivel nacional era el ejército. No es extraño entonces, que casi todos los personajes del drama político hayan sido militares.

En el Antes, MVLL nos contará cómo dos personajes norteamericanos juntan intereses y voluntades para crear una narrativa pública que justifique la intervención norteamericana en Guatemala dentro del contexto de la Guerra Fría. Sam Zemurray es el dueño de la bananera United Fruit que operaba en el Caribe y América Central, exportando sobre todo bananas y piñas a los Estados Unidos y Europa; y Edward L. Bernays es el publicista que usa tempranamente el fake news. Aquí lo interesante es que gracias a la imaginación del autor, el lector podrá poner carne a esas figuras que nunca aparecen cuando de conspiraciones se trata; por lo general estos se esconden bajo el anonimato de las corporaciones y las instituciones estatales.

Una vez que la decisión de la intervención fue tomada y apoyada por dos presidentes norteamericanos, los maquiavélicos conspiradores/lobistas portadores de intereses económicos específicos desaparecen de la escena y entran a tallar los actores secundarios de la tragedia centroamericana: militares, dictadores, políticos de pacotilla, sicarios, espías.

Los actores secundarios entran en escena y se despliegan en las siguientes 32 secciones de la novela que tienen diferente extensión. En la sección I se presenta a Miss Guatemala, Marta Borrero, poniendo énfasis en su origen de buena familia que se ve arruinado al salir embarazada a los quince años, producto de la relación clandestina con un amigo de su papá, veintiocho años más viejo. Ella se convertirá años más tarde en la amante de golpista Castillo Armas y el narrador la entrevistará en la parte final de la novela (Después). MVLL inicia y termina la novela con el mismo personaje, llevando al lector a en una especie de elipse en el tiempo. Sin embargo, entre la sección I y la XXXII, en el grueso de la trama, Miss Guatemala no aparece con un papel protagónico.

Uno a uno se los presentará como los títeres de la tragedia política en diversas situaciones y tiempos de la trama general. La bien organizada estructura de la novela va dosificando la información al lector, de tal forma que crea una sensación envolvente, que lo impulsa a poner juntos los pedacitos del rompecabezas según avanza en su lectura.

En Después el autor vuelve a estilo periodístico del inicio (Antes) con una entrevista a Marta Borrero. La ya octogenaria es presentada con un cariz seductor y de misterio digno de una diva de Hollywood. Cuando en la misma conferencia que mencioné al principio de esta nota, se le preguntó si realmente entrevistó a Zoila Gloria Bolaños (la verdadera Marta Borrero), MVLL respondió: “eso no te lo voy a responder”.

Finalmente, y como parte de la textualización, el narrador reflexiona sobre los acontecimientos de 1954 en Guatemala y las consecuencias para América Latina.

Hechas las sumas y las restas, la intervención norteamericana en Guatemala retrasó decenas de años la democratización del continente y costó millares de muertos, pues contribuyó a popularizar el mito de la revolución armada y el socialismo en toda América Latina.

Esta lectura de la historia es maniquea y no se deriva de lo textualizado en 351 páginas. Es una afirmación gratuita, como cuando señala que fue una “torpeza” (sinónimos: incultura, inocencia, descuido, imbecilidad, confusión) la actuación de los Estados Unidos en Guatemala, cuando de hecho, al principio de la novela, establece claramente que fue una política de estado mantener América Central como el patrio trasero de los Estados Unidos, es decir, como repúblicas bananeras, para satisfacer los mezquinos intereses económicos en juego.

La novela es entretenida y bien llevada, con la ya conocida y admirada técnica literaria de MVLL, hasta la página 349; pero en las paginas 350 y 351, el autor deja de mentir literariamente y le cede su voz al narrador para hacer fría y calculada ideología.

No le creamos.


(*) Autor de El hotel que la habitaba - Cuentos transhumantes (Pukiyari 2019), El guerrero de la espuma y otras tantas despedidas (Pukiyari, 2014).



Sunday, January 12, 2020

Más allá del invierno de Isabel Allende: Amores tardíos y migración


—por Luis Fernández-Zavala, Ph.D (*)—

La conocida escritora chilena Isabel Allende, nos presenta MÁS ALLÁ DEL INVIERNO, una novela de 348 páginas, publicada en 2017 por Penguin Random House. La carátula diseñada por Monset Galbany nos ubica en un vecindario de la ciudad de Brooklyn cubierto por la nieve; de espaldas a éste y mirando al lector, encontramos a una mujer sosteniendo una taza —¿de té? ¿chocolate? ¿cazuela?—, como queriendo significar que en plena nevada, la mujer trae la protección del calor.

La obra es narrada en tercera persona y está dividida en 23 cortas secciones dedicadas a presentar la historia de Lucía, Richard y Evelyn; su interrelación y sus reacciones frente a un problema que deben solucionar juntos. El título de cada sección provee el nombre del protagonista y el lugar donde se desarrolla la acción (Brooklyn, Chicago, New York, Guatemala. Río de Janeiro, México, Chile y Rhinebeck (NY). Esta estructuración del libro permite un fácil aprendizaje sobre el pasado y presente de los principales protagonistas. En la página 335 la autora termina la novela con un epílogo. Llama la atención que la edición del libro no incluya un índice.

El libro empieza con una cita de Albert Camus: “En medio del invierno aprendí que había en mí un verano invencible”. Ésta ya nos indica el tono que se le va a imprimir a la novela: un mensaje esperanzador. Físicamente el invierno no es eterno, ni tampoco las desgracias humanas. Todo depende de que las personas se den cuenta de esto.

Lucía, chilena, la ya mayorcita profesora visitante del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, de la universidad de Nueva York, renta una parte de la casa donde vive su amigo, y jefe, Richard. Ella reconoce desde el principio que a pesar de que siente cierta curiosidad-atracción por Richard, ellos son muy diferentes en personalidad. La profesora chilena, se caracteriza por tener una actitud más abierta hacia la vida, a pesar de sus fracasos amorosos; en tanto Richard es un hombre metódico, angustiado, permanente, incapaz de alterar su rutina dentro de la cual se siente seguro. Sin embargo, ésta se va a alterar radicalmente con la aparición de Evelyn tocando a su puerta en una noche “de la peor tormenta de nieve de la memoria colectiva”. Evelyn es una joven guatemalteca indocumentada que trabaja como niñera. Al no saber mucho español, ni de mujeres, Richard llama a Lucía para que le ayude a descifrar el problema de Evelyn. De ahí en adelante nos iremos enterando de la biografía particular de cada uno de los personajes, enfrentando casi por casualidad una misma desgracia durante una noche de tormenta de nieve de intensidad apocalíptica.

Sin mucha complejidad, Allende nos lleva a conocer las desgracias anteriores de los personajes y sus vulnerabilidades. También nos conduce de la mano para ver las reacciones de cada uno frente al “problemita” que tienen que resolver en común. Lucía es atrevida, imaginativa y muy franca; Richard encarna la timidez, la inseguridad; Evelyn es la joven migrante inocentona y siempre vulnerable. Juntos deberán derretir el frío incierto de sus vulnerabilidades.

Dentro de la exploración los acercamientos y disimilitudes de la relación entre Richard y Sofía, subyacen dos temas puestos en blanco y negro a lo largo de la trama de la novela: 1. La migración (Evelyn proviene de Guatemala y de un estrato social bajo, amenazada por las violentas bandas criminales; Lucía es chilena, de clase media, educada y profesional, que migra por razones políticas); Richard fue un migrante estadounidense viviendo por varios años en Brasil. 2. La relación amorosa entre Richard y Lucía es entre adultos mayores, ambos son sesentones.

Lo real y lo fantasioso

A través de la historia de Evelyn, Allende nos presenta en forma directa la información real de muchos de los migrantes centroamericanos: vienen a los Estados Unidos buscando salvaguardar su integridad física, la represión oficial y las bandas criminales que los empujan a migrar. Su “huida” es el comienzo de un infierno que muchos no sobreviven y su llegada al “paraíso” está lleno de vicisitudes dado su carácter de “ilegal”: desde la trata de personas, la explotación laboral, racismo, hasta las políticas del gobierno de Trump. Hasta aquí lo real. El tratamiento de la migración de Evelyn no cae necesariamente en lo panfletario sobre información que ya conocemos; está dosificada y entrelazada en la historia individual de Evelyn, pero, no obstante, es la más obvia. Llama la atención que, en la historia de Evelyn, el amor y la sexualidad no estén presentes como sí lo están específicamente dibujados en las historias de Lucía y Richard.

Siguiendo la historia de nuestros personajes, se puede concluir que existen diferentes condiciones y razones por la cual la gente migra: Richard en Brasil es un migrante por amor. El caso de Lucía resalta la migración por razones políticas, que, dicho sea de paso, la autora conoce muy de cerca; el caso de Evelyn es por necesidad de supervivencia. La propuesta literaria de la autora nos dice que no porque se haya vivido la experiencia migrante, esto pude crear lazos solidarios automáticamente, sino que todo depende del tipo de persona, cómo ha procesado su propia experiencia y cuáles son sus necesidades en el presente.

la autora Isabel Allende
Se podría decir que lo fantasioso está en la creación del “problema” a resolver y en el nudo de tensión en la evolución de las emociones de Richard y Lucía, siendo personas con hijos mayores y toda una vida ya vivida. Aquí encontramos algo digno de resaltar y que podría pasar inadvertido para algunos lectores, siendo uno de los temas centrales de la novela: Richard y Lucía son seres sexuales y necesitan juntar soledades. Es Lucía la que toma la iniciativa con un diálogo que dice mucho de sus personalidades y de sus edades:

—Es verdad lo que dices, he estado tanto tiempo anestesiado, que no sabría por dónde empezar a vivir de nuevo.

Aquí “anestesiado”, sin vida, significa vivir dentro de un invierno permanente:

—Si me dejas, te puedo ayudar.
—¿Cómo?
—Se empieza por el cuerpo...Yo lo necesito tanto como tú...quiero que me abraces, sentirme segura y abrigada. ¿Hasta cuándo vamos a andar a tiendas, temerosos, esperando que el otro dé el primer paso? Estamos viejos para eso, pero quizá todavía estamos jóvenes para el amor.

Aquí “juntar cuerpos” es el inicio del verano de la vida. La vida es vista como un círculo de estaciones.

Es interesante resaltar que la autora escribió esta historia de amorío tardío mucho antes que ella misma a sus 75 años empezara una relación amorosa que terminaría en matrimonio. Lo fantasioso precedió a la realidad.



(*) Autor de El hotel que la habitaba, Cuentos transhumantes (Pukiyari 2019); El guerrero de la espuma y otras tantas despedidas (Pukiyari 2014); colaborador en Lo que tenemos en común. Antología de narradores peruanos en los Estados Unidos (Pukiyari 2019); premio Internacional Latino Book Award. Disponibles en Amazon.com.





Sunday, November 10, 2019

Reseña del libro: "Gonçalo M. Tavares: El secreto de su alfabeto" de Juan Martins

Ensayar para un ensayo

—por Alberto Hernández—

Escribir como quien escribe un libro para retozar alrededor de él, o mecerse en un columpio. Escribir para ensayar los pasos de un baile y luego leer a un poeta, «explicarlo», analizarlo, desnudarlo. Escribir para buscar a alguien en India o encontrarlo en un reino, adentrarse en Jerusalén, aprender a elevar preces mientras el humor destaca, son algunas de las peripecias que Gonçalo M. Tavares usa para deslizarse feliz entre los géneros y hacerlos a un lado y crear el que él extiende como sábana en la cama. O como mantel sobre una mesa donde las palabras están tan vivas que muerden.

Juan Martins lo aborda, lo usa como ariete para adentrarse en un mundo, en un paisaje diverso de escritura que lo ha convertido en uno de los escritores más importantes de la lengua portuguesa y ya traducido a muchísimos idiomas forma parte de una leyenda viva, literaria, existencial, imaginativa, imaginaria, desdoblada en todas las maneras de decir en el trazo de su escritura, a través del idioma que ha dado a Camões, a Pessoa y ha cabalgado sobre el lomo de sus libros como una demostración de que escribir se sujeta a la plena libertad de inventar y hasta de burlarse de quien lee o no lo hace, porque de alguna manera el que no lector es también personaje.

¿Cómo escribe este hombre?

Gonçalo M. Tavares
foto:companhiadasletras.com.br  
De diversas maneras, pero más lo que escribe ese tallador de aventuras verbales, vertiginoso en todas sus inclasificables libros: novelas que no son novelas, cuentos que se derriten en un poema o en una burla tierna, ensayos que son vehículos a toda o poca velocidad. Ensayos para ensayar y ensayarse. Poesía que se hace conferencia, personajes y señores del mundo de las letras que son tuteados, reunidos para adentrarse en un verso y removerlo, quitarle la ropa, añadirle otros verbos y adjetivos. En fin, un sujeto que bien vale tenerlo presente como lo ha hecho Juan Martins en su estudio, quien desde lo académico nos lleva a su yo y se emparenta con Tavares, con toda confianza, porque así trata el autor portugués nacido en Luanda (Angola) a quien osa leerlo.

Es decir, leemos a Martins y luego desembocamos en Tavares. O viceversa. Martins registra la escritura de Tavares y seguramente Tavares volverá la cara y registrará la de Martins. De sangre lusitana ambos, habrá alguna complicidad desde estos trópicos que tiene todo de absoluto.

Hablar de este escrito, habitante de la Lisboa de Fernando Pessoa, deviene aventura gozosa, y así lo hace saber nuestro ensayista que ensaya con Tavares. Desde los libros que ha leído, ya ha sido leído desde Tavares, porque este autor —en su lúdica exposición— es, sin lugar a dudas, uno de los escritores más felices del planeta. No tanto por la fama de la que ahora disfruta, sino porque escribe desde el goce, desde una felicidad protegida por la libertad individual, solitaria o colectiva en la que se podría mover mientras hace que —por ejemplo— algunos «senhores» de la literatura sean «abusados» por él en entrevistas en las que André Breton, T.S. Eliot, el hombre de las correspondencias, Swedenborg; los señores Walser y Kraus sean diagnóstico y pronóstico en las manos de Tavares, quien los pasea por un juego donde también participa Bach en un «barrio» de edificios, vecinos todos del portugués.

Juan Martins.foto:ElNacional.com
De tanto en tanto, otros libros, varios que Juan Martins revela a quienes poco o algo sabemos de este trazador de aventuras nacido en 1970, quien se ha hecho acreedor de importantes premios en medio mundo.

Ensayar para un ensayo, aquí queda como entrada y reconocimiento a esta investigación del escritor Juan Martins, ansioso indagador de la literatura portuguesa desde una tierra en la que viven muchos lusitanos que podrían ser parte —ojalá— de las inteligentes travesuras de Gonçalo M. Tavares, quien nos acaba de encontrar en sus páginas y Juan nos lo acaba de regalar en esta búsqueda incesante que debe ser atendida como se atiende un libro para llevar a todas partes.



Juan Martins, autor de Gonçalo M. Tavares: El secreto de su alfabeto (2019) es poeta, dramaturgo y crítico teatral. twitter.com/@estivalteatro criticateatral.wordpress.com


Thursday, November 7, 2019

La Perricholi. Reina de Lima de Alonso Cueto


Por Luis Fernández-Zavala, Ph.D. (*)

El escritor no trata de entender a sus personajes.
Los siente y los acompaña.
A. Cueto, La piel de un escritor (2017)

El autor peruano Alonso Cueto, miembro de la Academia Peruana de la Lengua, ha publicado catorce novelas desde 1995 hasta el 2019. Es especialmente conocido por títulos como El tigre blanco (Editorial Planeta 1985), La hora azul (Anagrama 2007) -a la cual le hicimos una reseña para este blog-, El susurro de la mujer ballena (Editorial Planeta 2007), Grandes miradas (Anagrama 2008)  -que fue llevada al cine con el título de Mariposa Negra.  A lo largo de su carrera literaria ha recibido varios premios entre los que destacan: premio Wiracocha 1985, Anna Seghers 2000, el Premio Herralde 2005 y Alcobendas Juan Goytisolo 2019.

Alonso Cueto acaba de publicar La Perricholi. Reina de Lima (Random House 2019, 443 pp.), después de un arduo trabajo de investigación y elaboración que le demoró ocho años. Resalta en la producción de esta voluminosa obra una carátula realmente atrayente con el diseño gráfico de una tapada limeña con grandes y enigmáticos ojos que nos sugieren misterio, intensidad y sensualidad. El texto ágil, simple y sin trabas en base a fragmentos de mediana y corta extensión, permite al lector transcurrir fácilmente por el entramado mundo colonial limeño de finales del siglo XVIII y la vida azarosa e intensa de Micaela Villegas, la Pericholi.
"A los dieciocho años, el cuerpo de Micaela se había perfilado en una escultura pequeña y precisa. Aun cuando no era alta, su espalda recta la hacía parecer siempre por encima del mundo. Tenía ojos atentos y sensibles, de una oscuridad fulgurante, capaces de registrar el menor movimiento y de procesarlo rápidamente de acuerdo a sus deseos y necesidades".

La acción es narrada en tercera persona con una voz que se torna lírica a momentos, especialmente en el epílogo. Llama la atención un recurso literario usado por el autor, quizá con la intención de añadir intimidad al texto, al mezclar la voz de los personajes con la voz del narrador. Esto que puede causar confusión al principio, donde normalmente se podría esperar un diálogo precedido o seguido de un comentario, no altera la fluidez del texto una vez que el lector recapacita inicialmente sobre este recurso estilístico para discernir sobre quién está hablando y en qué contexto.

Historia y biografía
Escribir sobre Micaela Villegas (la Perricholi, la pequeña joya o la perra chola) será siempre especial y difícil porque hay mucho de mito en el imaginario popular y escasas fuentes documentales. El desafío que enfrenta un trabajo de ficción de esta naturaleza es doble: por un lado, presentar el contexto histórico sin exagerar en los detalles (imagino la inmensa cantidad de información procesada) y por otro lado, presentar la personalidad específica de los personajes actuando dentro de este contexto histórico, sin caer en lo obvio o trivial. Recuérdese que el escritor de ficción no reemplaza al historiador, ni al periodista y que su función está más bien ligada a la creación de pinceladas de emociones.

El autor resuelve este desafío presentando toda la vida social colonial concentrada en los paseos y algarabías al rededor de la plaza mayor de Lima: carruajes, esclavos, vendedores de chicha y verduras, exhibición de joyas y vestidos se mezclan, con el sonido de las campanas,  con los olores de comida, frutas y vegetales, las acequias y los desagües. Olores y sonidos son presentados y repetidos a lo largo de la novela para dar cuenta del barullo del ambiente colonial. El sonido de las alhajas de los señoronas, por ejemplo, muestra lo superficial y estratificado de la sociedad colonial: cuanto más ruido puedan hacer con las joyas, mejor alcurnia se puede proyectar. Frente a este despliegue sonoro y oloroso, Cueto impone el ruido de los pasos firmes y apurados de la Perricholi[1].

Ella es una mujer diferente  que no es aceptada socialmente por la élite colonial porque no ser peninsular, sino criolla, porque  ella trabajaba (cosa inusual para las señoronas de la colonia), primero como artista de teatro y luego como una suerte de empresaria, dueña de un molino y de una sala de teatro, y porque, he aquí el gran pecado social que altera la tranquilidad de la sociedad limeña, se había convertido a sus dieciocho años en la amante oficial y pública del virrey sesentón, con el que tiene un hijo. La novela no entra en los detalles íntimos de la relación, más allá de la atracción mutua, donde una persona pone la juventud y la otra el status-poder. Pero para ambos, pareciera decirnos el autor, las reglas del juego estaban claras, por lo tanto, no hay víctimas en esta relación asimétrica. Si la relación era por conveniencia material o sexual o si ambos estaban juntando soledades, o si Micaela buscaba al padre que perdió desde muy niña, o si, por último, su relación fue producto de todo estos y otros factores, nunca lo sabremos porque el autor no entra a fantasear en esta íntima dimensión personal. El camino que toma Cueto es menos arriesgado literariamente, presentándonos a una Perricholi rompiendo pesadas reglas sociales, pensando en su propio interés y actuando su odio/amor por esa misma sociedad que la condena y discrimina.
       Se podría decir que el autor opera en su narrativa como un videógrafo de la calle donde ocurre mucha de la acción y reacción de la sociedad colonial: la novedad de los nuevos cafés, la asistencia al teatro, el mercado, la iglesia como centro social, etc. Es en estos lugares en que podemos descubrir a Micaela actuando en una sociedad altamente estratificada y cerrada.

"Entraba en esas calles cargadas de perfumes y pregones, de sonidos de mulas y ruedas, de olores pestilentes y trajes luminosos y de religiosos acorazados por el hábito negro y blanco, avanzando hilos curvados de humo...Fiestas y silencios, perfumes y pestilencia, el arco iris y las sombras: Lima".

El mundo colonial estaba cambiando y Micaela también Cueto da cuenta de la atmósfera de cambio - aunque tenue - que se vivía a finales del siglo XVIII en el virreinato, donde ya venían apareciendo, sobre todo en Lima, las nuevas ideas políticas francesas que la administración colonial veía como peligrosas. La actitud de Micaela se engarza fácilmente con estas tendencias dado su espíritu libre, el ambiente bohemio en que se movía y su identificación con el territorio en el cual había nacido. La forma que el autor presenta estos cambios emergentes es más que nada simbólica, introduciendo la presencia del científicos e intelectuales dentro de los círculos sociales de Micalea. En una sociedad tan minúscula y claustrofóbica, intelectuales, artistas bohemios y científicos bien podrían haber frecuentado el Corral de Comedias o podría ser que algunos de estos hombres con nuevas ideas hayan recalado en una de las tertulias que a menudo se daban en la casona de Micalea. Por ejemplo, Hipólito Unanue, fundador del Mercurio Peruano, y prócer de la Independencia, genera en Micaela una especial atracción. Las pocas páginas que el autor le dedica a estos deseos no concretados de Micaela, pretenden poner a Micaela como una mujer abierta a las nuevas ideas políticas. Otra escena similar se presenta con la visita que hace Micaela al independentista prisionero Francisco de Zela. ("...Nunca había un rostro tan altivo...Se sintió atraído por él y trató de disimularlo moviendo el abanico".)  Micaela sensualiza su atracción por los hombres que encarnan una visión de cambio.

Para corroborar esta atracción liberal, Cueto nos cuenta que su hijo Manuelito (hijo del virrey Manuel de Amat y Junyen Planella Aymerich y Santa Pau) años después, sería uno  los signatarios del Acta de Independencia. Es comprensible que, dada la influencia de Micaela sobre su hijo, las ideas independentistas podrían haber germinado en él dentro del hogar de Micaela. Para añadirle dramatismo y mostrar la influencia materna, Cueto nos cuenta que el otro hijo que el virrey Amat tuvo con una señorona, fue el que fusiló al héroe y poeta independentista Mariano Melgar. Dos hijos ilegítimos, dos diferentes madres, dos opciones políticas diametralmente opuestas.

La novela está bien llevada si nos atenemos a lo que el autor pretendía desde el principio: seguir, caminar junto con Micaela, sin tratar de explicarla. El lector se va a enamorar del personaje, pero no aprenderá mucho de la convulsión de sus conflictos internos, pero sí quedará claro que ella sabía lo que quería, y que lo consiguió.


(*) Autor de El guerrero de la espuma y otras tantas despedidas (Pukiyari 2014) y El hotel que la habitaba (Pukiyari 2019), colaborador en la antología Lo que tenemos en común (Pukiyari 2019). Disponibles en Amazon.com.





[1] El autor comete el desliz de referirse al HUAYRURO, como "piedra", cuando sabemos que es una semilla. Éste formaba parte del vestuario de Micaela, según el autor.