M u l t i n a t i o n a l - B l o g - o f - A r t - a n d - L i t e r a t u r e - f r o m - D e n v e r

Saturday, May 14, 2016

poetry: OUTSIDE EYES (Ojos de afuera) Alberto Hernández

OUTSIDE EYES
(Ojos de afuera)
Alberto Hernández
(Translated by Gisela Carreño I.)


Canvas I
(to Estrella)
you dwell with me
on the floor you burst me
under this disaster you make my colors
you scratch me
I think of you
I play alejandro the nearsighted-careless.

Lienzo I
(a Estrella)
me habitas/ sobre el piso me revientas/ bajo el desastre me haces
color/ me rasguñas/ te pienso/ te hago Alejandro miope y descuidado.


Canvas II
I show you my sex
you lie on my belly
and you break me down
you paint all your body and light-up the world with your navel.

Lienzo II
te enseño el sexo/ te acuestas sobre mi vientre/ y me descuajas/
todo el cuerpo te pintas/ y alumbras el mundo con el ombligo.

Canvas III
(to Morgado, the poet)
in the tail of the comet
                lies the end of the world
in the milk of the moon
                 lies the women full of stains:
alejandro see all this
an his laughter is heard over the roof.

Lienzo III
(al poeta Morgado)
en la cola del cometa/ está el fin del mundo/ en la leche de la luna/ está una mujer llena de manchas:/ alejandro mira todo eso/ y se echa a reír sobre el techo.

Lienzo IV
paella la valenciana
and a first warning
the painter´s nails
rip-off the paint from the table
an obscene rug hangs on the wall:
behind the man´s eyeglasses
the annoyance

he is charged excessively
a small rage is split yellow
on the wooden counter of the bar.

Lienzo IV
paella la valenciana/ y un aviso/ las uñas del pintor/ rasgan la pintura
de la mesa/ una tela indecente en la pared:/ detrás de los lentes del
hombre/ la contrariedad// le cortan en exceso/ y una pequeña rabia
se derrama amarilla/ sobre el mostrador de madera del bar.

Jesús
in this tormented face
from the deep
the grim of the man in the dark:

alejandro weeps for him
and puts him in the bottom
caliginous
poured in the consecration cup
the pitiful eyes:
the arms can not be seen
they are features that hold the world
and the eyes

Jesús
en este rostro de tormenta/ desde lo profundo/ la mueca del hombre en
lo oscuro:/ alejandro lo llora/ y lo mete en el fondo/ caliginoso/ vertido en
el vaso de consagrar/ los ojos lastimeros:/ los brazos no se ven/ son rasgos
que sostienen el mundo/ y los ojos.

Passepartout
Through that exhausted genital eye
The window penetrates its lights
Initiated threatening lips of magic
frog´s tongues on the dry landscapes
toothless: through that genital eye
hastens the touch the figure

omniembraced and twisted

a window to look in the depth of the eyes
and to leave in one night
the whore house
Cervantes´s grief
and Dante´s the comedy his paradise

a window to be looked-at
(with that intention they were made
so the street people
would see us from the outside
with criminal´s look
prying our sex in the fissures
of the body)
behind the eyes there are other eyes
reconstructing us:
Alejandro Ríos
molding angel´s meat to the surprise
of our portraits
landscapes which are not and are made
with a reading without lines:
one in that space
a runaway in complicity
of the same broken time
from this corner
this paper window to look at ourselves.

Passepartout
Por ese ojo genital que se agota/ penetra la ventana sus luces/ amagos
De iniciación labios de magia/ lenguas de batracios sobre un paisaje seco/
Desdentado: por ese ojo genital/ se precipita el tacto la figura/ omniabarcante
Torcida/ ventana para mirar el fondo de los ojos/ y dejar en una noche/ las casas
de las putas/ el quebranto de Cervantes/ y los paraísos de Dante la comedia/
ventana para ser mirados/ (con esa intención fueron hechas/ para que la gente
de la calle/ nos vea desde afuera/ con curiosidad de criminales/ nos atisben el
sexo y las grietas del cuerpo).
Detrás de los ojos hay otros ojos que nos reconstruyen:/ Alejandro Ríos/ amasando
carnes de ángeles para sorpresa/ de nuestros retratos/ paisajes que no son y que se
hacen/ con una lectura sin líneas:/ uno está en ese espacio/ tránsfuga y cómplice del
mismo tiempo roto:  / desde este rincón/ esta ventana de papel para mirarnos.

Light
because of being a blinded animal
I arrive to color:
Limited by abortion o f rain
and believe
that God is in silence:
there
in the place of indecision

Luz
por ser animal enceguecido/ llego al color:/
me limita el aborto de la lluvia/ y creo/ que Dios
está en silencio/ allí/
en el sitio de la indecisión.

Eyes within
for the inside of you
these eyes
whre not even a shadow over throws
the bitterness
to your insides
these eyes
await
waiting
the fall of all foundations.

Ojos de adentro
para dentro de ti/ estos ojos/ donde ni una sombra abate/
la amargura/ para dentro de ti/ estos ojos/ a la espera/
esperando/ la caída de todos los cimientos.

Answerings
who answer for these waters,
for these stones in the blood?
who has the lease
of dying standing up,
with no questions nor answers?
who of who feels and returns
from the canvas to claim the shadow?

Answerings
¿quién responde por estas aguas,/ por estas piedras
en la sangre?/ ¿quién tiene la solvencia/ de morir de
pie, sin preguntas ni respuestas?/ ¿quién de quién
siente y vuelve/ de los lienzos a reclamar la sombra?


Artífices
and the land questions:
-who flies over the mountains until dawn?
and the shadow asks:
-who has possessed the lighting to avoid death?
and the light questions:
-who under the color ends his silence?
and the eyelids:
-for whom could the eyes open
during a night of artifices?
and the man answers:
-under my knees rests the answer.

Artificios
y la tierra pregunta:/ -¿quién vuela sobre las montañas y amanece?/
y la sombra pregunta:/ -¿quién ha poseído el rayo para esquivar la muerte?/
y la luz se pregunta:/ -¿quién bajo el color remata su silencio?/
y los párpados:/ -¿por quién podrían los ojos abrirse/ durante una noche de
artificios?/ y el hombre responde: / -bajo mis rodillas reposa la respuesta.

Outside eyes
I have eyes for this shadow
over the shout
over throws the steep
from the outside
an image that augur
the shores
eyes to be taken
as splits
to look after from there
in that dreaded density

Ojos de afuera
tengo ojos para esta sombra/ sobre el alarido/ se abate el acantilado/ desde afuera/ una imagen que augura/ las orillas/ ojos para ser tenidos/ como hendijas/ para mirar después de allá/ en esa temible densidad.





Friday, April 22, 2016

reseña: La soledad de los números primos de Paolo Giordano


—por Alberto Hernández—

I.
Ninguna obra es perfecta. La misma palabra indica que se sigue construyendo en la plenitud de sus vacíos, de sus blancos y grises. En literatura el género más abierto, más libre, es la novela, de allí que sea el artificio menos allegado a la perfección, aunque ningún artificio lo es. Y mucho menos la realidad. Nada es perfecto. Suele decirse lo contrario del tiempo, sin embargo, los relojes se atrasan y la Tierra a veces gira más lento.

Los matemáticos han insistido en la precisión de su oficio. Un número es un número, que sumado a otro crea otro número mayor. De modo que la suma es creativa, como las tres restantes operaciones aritméticas: maneras de hacerse de los números y convertirlos en un juego de abalorios. Pero la matemática —esa pureza que reniega muchas veces de nuestra comprensible irrealidad— no es un verbo, no es una descripción, no es una anécdota, no es ilusión, aunque con ella se pueda fabricar la más intrincada de las novelas de ciencia-ficción. Sabemos de novelas científicas. De historias que cuentan desde la precisión de la física, la química y los números. De historias simbólicas adosadas a teorías y comprobaciones, tesis y antítesis, abstracciones sólo comprendidas por quienes se han preparado para entenderlas y desarrollarlas.

Pero la obra no es perfecta, porque se trata de literatura. La geometría puede explicar la perfección del círculo. O la presencia de diversas formas en un átomo. ¿Qué podríamos decir de un triángulo abastecido por la ensoñación? Picasso, en la plástica, diseñó geométricamente los sueños.

el escritor italiano Paolo Giordano
II.
Un hombre de 27 años escribe una novela. Paolo Giordano desarrolla una historia basada en su experiencia como físico teórico. Un tipo que sólo trabaja con cálculos, trazos geométricos y fórmulas ha escrito La soledad de los números primos (Editorial Salamandra, Barcelona, España, 2011) para revelarnos la vida de una pareja que no logra acoplarse, de una suma que se resta. De un par de seres que no logra anudarse y se mantiene mientras crece en medio de la incertidumbre, de la ingrimitud producto de sus personales tragedias.

Alice y Mattia, rodeados de sus fantasmas, se fragmentan mientras el tiempo los acorrala. Se pasean por la infancia, crecen y finalmente entienden que la soledad es su don protagónico. Dos seres, un par, el número dos que no alcanza a desarrollarse como número primo. Mattia es una suerte de alter ego del autor: matemático, profesor en una universidad británica, italiano que ha dejado atrás, en medio de sus tribulaciones, a Alice, quien vive un corto matrimonio.

La narración es impecable. Giordano cuenta con soltura y claridad. El lector, ese yo que intenta soltarse de la realidad, no se despega de las páginas hasta el último capítulo, hasta la última página.

III.
El referente temático de esta novela está concentrado en “almas tímidas, pero gemelas” (p. 252) y “dos soledades que se reconocían” (p. 253). Mientras Alice quedaba coja mientras esquiaba, Mattia perdía a su hermana gemela en un parque invernal. Se trataba de una niña, Michela, una discapacitada mental que se extravió y convirtió al personaje (hermano) en un retraído cuya vida se concentró en las matemáticas, en la demostración de ecuaciones y el descubrimiento de nuevas fórmulas que lo alejaron del mundo real.

La concentración de Mattia se mueve en función del teorema fundamental de la aritmética, a través del cual todo número “se expresa de forma única como producto de números primos”. Es decir, el número primo “es aquel número natural mayor que 1 que admite únicamente dos divisores distintos: el mismo número y el 1”. Alice y Mattia son un número primo que nunca logró enlazarse. La soledad lo deshizo.

La única manera de ir más allá de la perfección es la soledad, lo que traduce que la perfección es un asunto matemático que navega en una novela: trasunto imperfecto como la vida.





Saturday, April 9, 2016

Asesinato en la gran ciudad del Cuzco de Luis Nieto Degregori


—por Luis Fernández-Zavala Ph.D. (*)—

Quien haya visitado Cuzco y admirado sus angostas calles empedradas, atrapadas en el tiempo, sus múltiples plazas escondidas acompañadas de iglesias barrocas, su arquitectura de rocas majestuosas entrelazándose con los edificios castellanos, rápidamente es absorbido por el misterio que este paisaje urbano-andino cobija. Más de uno, estoy seguro, empieza  a querer palpar la Historia de esta ciudad o a tratar de imaginarla, preguntándose ¿qué pasó aquí? Esto es inevitable porque de cada rincón de la ciudad emergen historias y ficción que los cuzqueños amablemente quisieran contarnos.  Sin embargo, las ciudades como Cuzco con gran impacto histórico, no solo albergan edificios, monumentos y plazas, sino que son el espacio del desenvolvimiento de poblaciones que son los verdaderos protagonistas de la Historia y también de la ficción.

Luis Nieto Degregori es uno de estos cuzqueños ilustres que con su filigrana literaria logra hacernos sentir la historia de la ciudad desde adentro dándole vida a calles y plazas, algo que apenas podríamos acariciar como transeúntes o turistas. Sin ánimo de comparar, se me viene a la mente,  las pinceladas de la Barcelona gótica dadas por Luis Ruiz Zafón cuando nos cuenta sus historias de pasión, venganza y misterio.

En Asesinato en la gran ciudad del Cuzco (Grupo Editorial Norma, 2007) el autor nos introduce a la realidad social subyacente en una ciudad de indios, mestizos, criollos y españoles dentro de la intrincada telaraña social del Cuzco colonial del siglo XVIII.  El relato empieza cuando el joven Diego Esquivel encuentra el cadáver del comerciante español Pedro Romero en el cementerio de la Catedral. Todo hace pensar que su asesinato fue un ajuste de cuentas porque no le habían robado sus pertenencias y sí le habían cortado la lengua y castrado. El hecho que el cuerpo apareciera en un lugar público y céntrico, indicaba que los perpetradores querían que su muerte fuese algo conocido por la población. Este hecho impacta profundamente al muchacho de catorce años, no solo por lo macabro de la situación sino porque el encargado de la investigación era el Corregidor don Diego de Esquivel y Navia, Segundo marqués de Valleumbroso, de quien se rumoreaba, era sospechoso del crimen y del cual el joven Diego, es su hijo ilegítimo.

Ya más tranquilo, Diego pensó que seguramente el rumor que culpaba a su padre no pasaba de ser una vil calumnia, una más de las tantas que los envidiosos hacían circular contra los Esquivel.

Años más tarde, Diego es ordenado sacerdote y decide escribir una crónica de la ciudad del Cuzco como una forma de dejar constancia de la inocencia de su padre sobre los crímenes que le atribuían. La relación con su padre será siempre tensa y ambivalente: lo respeta, lo teme, lo quiere agradar, pero a veces duda de su inocencia y benevolencia por el trato despótico, especialmente cuando le recuerda que es su hijo ilegítimo. A través de sus pesquisas poco a poco descubre las ambiciones, mentiras, manipulaciones de su padre, para dejar por último abandonado el manuscrito de la crónica, no sin antes añadir una nota en el acápite referido a la muerte del comerciante Pedro Romero.

Causó bastante horror y escándalo este cruel insulto, sin que se supiese de sus autores ni se hubiesen hecho aquellas diligencias exactas que suelen hacerse en semejantes casos.

A través de las indagaciones de Diego el lector aprenderá de la existencia de una red intricada de relaciones de poder en el Cuzco colonial donde las familias criollas más importantes —las que nacen para gobernar— son las que manipulan la adherencia de la  población de indios y mestizos porque hablan  su lengua, conocen sus costumbres y son los que se presentan como sus protectores cercanos, mientras engrandecen sus propiedades y riquezas. El poder central (el virrey y la Corona Española) necesitan de estas familias para poder mantener la paz social y el flujo de riquezas hacia sus arcas. Si bien hay leyes y reglas de juego, un burócrata peninsular poco podrá hacer sin la alianza con estas familias. El poder de las familias, como los Esquivel, se basa en ostentar que tienen poder, siendo parte de esto,  tener concubinas a las que ningún otro hombre puede acceder sin correr el riesgo de arruinarse económicamente, ir a la cárcel o ser asesinado. No importan los rumores, hay que mostrar que se tiene poder.

Sin embargo, esto no sucedería si ciertos mitos y narrativas de la colonia no se hubieran enraizado en la cultura de la población. Este es el caso de Leandra, la bella y alegre mestiza que queda impresionada con la apoteósica pintura de la boda del poderoso capitán español García de Loyola y la princesa inca Clara Coya. Esta pintura que se encuentra en la iglesia de la Compañía de Jesús es  la representación de la de Conquista no como hecho violento sino un acto de amor con tintes religiosos. No es casual que la pintura se guarde en una iglesia para así recordar a los feligreses que el famoso capitán es sobrino de un santo, San Ignacio de Loyola. El capitán no es  dios, pero es alguien muy cercano a la nueva divinidad. Esta narrativa se convierte en celebración popular-religiosa  y cada año se rememoraba  la famosa boda escogiendo una joven mestiza de linaje incaico para representar a Clara Coya.

Don Diego Esquivel, quien financiaba este festejo, le ofrece a Leandra que vive en el barrio de San Blas (predominante quechua, pero no necesariamente noble), ser la princesa inca como parte de su apretado camino a la seducción. Ella acepta, no sin dudas, para luego vivir la propuesta como la realización de su sueño ceniciento y hasta confunde la representación con la realidad.

Mientras el séquito nupcial se retiraba lentamente por el centro de la nave con el acompañamiento de clarines y cajas y en medio de una general algarabía de aplausos y vítores, Leandra empezó a creer que estaba ocurriendo un milagro, que ella era ya no  más la muchacha de San Blas sino la reina del Perú, una mujer que por su condición misma estaba llamada a tener un destino fuera de lo común.

En Asesinato… el lector encontrará misterio (¿quién mató al comerciante español y por qué?), luchas intestinas por el poder local, leguleyos ilustrados, mercenarios mestizos, turbas de indios con cambiantes lealtades y burócratas españoles sin conocimiento de las alianzas internas y amantes mestizas ingenuas con derrotas personales que las marcarán de odio y revancha para toda la vida.  Al final de la novela, el lector dejará de ver Cuzco como una sumatoria de estilos arquitectónicos con barrios y calles congeladas en el tiempo para imaginar vivamente la sociedad colonial del siglo XVIII moviéndose complejamente entre las bisagras del poder colonial, sus mitos y representaciones.


______________________________
(*) Autor de El guerrero de la espuma y otras tantas despedidas, (Pukiyari Editores, 2104) disponible en Amazon.com