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Thursday, July 12, 2012

Pedro Juan Gutiérrez (1950) Matanzas, Cuba

—por John Montañez Cortez—


"El sexo es muy importante para los cubanos, yo pienso que por… por nuestra condición de pueblo mestizo, somos un pueblo mezclado con africanos. Yo creo que esa mezcla más las condiciones climáticas de Cuba, como el calor, que la gente normalmente anda en short, con poca ropa, creo que todo eso nos va llevando a una vida muy juguetona. Nosotros jugamos con el idioma, jugamos con la gestualidad, jugamos con la música, bailando también somos muy juguetones; y yo creo que es una forma de expresión del cubano y el sexo entra dentro de ese “paquete” expresivo de la… del “ser” cubano.
Date cuenta que tú escribes porque tú eres tú y tus circunstancias. Si tú eres un aristócrata que vives en Londres en un castillo, pues escribes como un aristócrata que vive en un castillo en Londres y que nunca ve a nadie; escribes de esa manera. Pero si eres un hombre común y corriente que vives aquí en este barrio donde hay mujeres tan hermosas que se pasan el día entero enseñando el ombligo porque hay mucho calor y tú estás sudando y todas tienen buenas tetas y buenos culos y caminan jacarandosas así, tú… ¿Te vas a negar a eso? Tú tienes que entrar dentro de ese juego de la vida cotidiana aquí en Cuba, aquí en La Habana; y escribes de esa manera. No te queda otra alternativa".


Palabras del escritor Pedro Juan Gutiérrez. Descubrí al autor de Trilogía sucia de La Habana cuando leía un sitio web acerca del movimiento literario norteamericano conocido como Dirty realism (realismo sucio), término acuñado por vez primera por la acreditada revista Granta en 1983. Entre los escritores que han sido descritos como integrantes de esta forma de minimalismo con palabras se encuentran: Raymond Carver, Tobias Wolff, Richard Ford, Larry Brown, Frederick Barthelme, Cormac McCarthy, Pedro Juan Gutiérrez, Fernando Velázquez Medina, Jayne Anne Phillips, y claro, el padrino o “rey” del movimiento y uno de mis favoritos, Charles Bukowski.

Pero ¿Quién era este Pedro Juan Gutiérrez que irrumpía en este selecto circo literario? Así me topé con un video-entrevista que le hicieron para Havana-Cultura donde quedé impresionado con su trabajo y decidí transcribir estas palabras. Posteriormente tuve la suerte de contactarme con Pedro Juan y él mismo le dio el visto bueno a mi transcripción.

La fuerza arrolladora de su verbo y sus convicciones demuestra que es un escritor genuino, franco, sabe de lo que habla, conoce de lo que escribe, parte de su obra es autobiográfica y esto no lo puede decir —o escribir— cualquiera.
Y no puede ser de otra manera puesto que Pedro Juan Gutiérrez no es un escritor tradicional, no es una persona común. A los once años comenzó a trabajar vendiendo helados y periódicos. Fue soldado, nadador, instructor de kayak, trabajador agrícola, técnico en construcción, técnico diseñador, locutor de radio, y por veintiséis años se desempeñó como periodista.

Pedro Juan Gutiérrez en la azotea de su casa en La Habana
Gutiérrez combina la escritura con la pintura y la escultura. Es autor de varios libros de poesía. Ha escrito las novelas del “Ciclo Centro Habana”: Trilogía sucia de La Habana, El Rey de La Habana, Animal tropical (ganador del premio español Alfonso García-Ramos, 2000), El insaciable hombre araña, y Carne de perro (ganador del premio italiano Narrativa Sur del mundo). Otros libros de narrativa incluyen: El nido de la serpiente (Prix des Amériques insulaires et de la Guyane, 2008), Nuestro GG en La Habana, Pobre diablo, y las narrativas cortas: Melancolía de los leones y Corazón mestizo (libro de viajes por Cuba), entre otros.

Desde muy joven, cuando decidió ser escritor, se fijó la meta de escribir de una manera que su literatura no se pareciera a la literatura convencional. Le tomó treinta años desarrollar —experimentando de forma autodidacta— esta técnica propia de escritura. Su primera novela fue concebida durante una etapa de mucha furia, de mucho desespero, de mucha promiscuidad y locura, cuando logró el total desapego de lo racional, no le importaba nada, si iba a ser publicada, o no. La narración era como una catástasis de todo lo que le ocurría. Escribía —en sus propias palabras— borracho a las doce, una de la mañana. Se ponía a beber, pasaban cosas, así escribió Trilogía sucia de La Habana, en medio de esa situación tan desesperada donde sobrevivir era más que una nefasta realidad.

A pesar de la imagen cruda de muchos aspectos de la vida cubana, la escritura de Gutiérrez hace hincapié en su amor primordial por la cultura cubana. Con frecuencia elogia la música, el ingenio y la alegría de vivir del cubano. Describe con desprecio a las personas que evitan el riesgo y la libre expresión a cambio de asfixiar la seguridad y la banalidad que induce al aburrimiento.

Por la furia de lo escrito —y lo que viene— los críticos lo han llamado el “Bukowski caribeño”.





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