M u l t i n a t i o n a l - B l o g - o f - A r t - a n d - L i t e r a t u r e - f r o m - D e n v e r

Monday, January 31, 2011

Milan Kundera (1929- )

«Para un novelista, una situación histórica dada, es un laboratorio antropológico en el cual él explora su inquietud básica: ¿Qué es la existencia humana?».



Milan Kundera (1929- ) es un escritor checoslovaco nacionalizado francés. Ha vivido en el exilio en Francia desde 1975. Sus novelas son reconocidas mundialmente, escritas en checo y en francés. Sus libros fueron prohibidos por el régimen comunista de Checoslovaquia hasta la caída del mismo en 1989.

Wednesday, January 26, 2011

En Defensa de Madame Bovary - Gustave Flaubert

En enero de 1857 el novelista, y dramaturgo francés, Gustave Flaubert, le envió una carta a su abogado defensor, Maître Sénard, durante la demanda que el gobierno entabló en su contra ―y del publicista de su novela Madame Bovary―, por cargos de obscenidad e inmoralidad; ambos quedaron absueltos. De hecho, en la admirable dedicatoria del clásico, Flaubert agradece a su abogado el hecho que la publicación de su novela, finalmente, fue una realidad gracias a sus oficios. En el apéndice ―titulado In Defence of Madame Bovary― del excelente trabajo biográfico Flaubert: A life, de Geoffrey Wall, dicha carta dice:



«Yo me encuentro acusado de ‘ofender gravemente la moral pública, la religión y la decencia’. Mi libro es mi justificación. Aquí está ese libro. Una vez que mis jueces lo hayan leído verán la verdad: Lejos de haber escrito una novela obscena e irreligiosa, he compuesto una obra que es eminentemente moral en su efecto. ¿Puede la moral de una obra de arte literaria residir en la mera ausencia de ciertos detalles que podrían incriminarla si se toman fuera de contexto? ¿No deberíamos considerar más bien una impresión en conjunto; la lección indirecta que se desprende de ella?. Y si, por falta de talento, el artista no ha podido producir este efecto, excepto por crudos medios superficiales, ¿No significa esto que los pasajes, aparentemente censurables, pareciera son todos los más instructivos y útiles? ¿Ha sido Juvenal alguna vez acusado de inmoralidad?


Gustave Flaubert (1821-1880)
Aunque pueda ser arrogante por invocar los nombres de grandes hombres que están relacionados a un libro como éste, les pido recordar, antes de emitir un juicio sobre mí, a Rabelais, Montaigne, Regnier, todos los Molière, I’abbé Prévost, Lesage, Beaumarchais y Balzac. Los libros sinceros a veces pueden tener un determinado sabor picante saludable. Personalmente lamento más bien los dulces azucarados que los lectores tragar sin darse cuenta de que se están, silenciosamente, envenenando a si mismos. Siempre había sido mi convicción de que el novelista, como el viajero, ha disfrutado de la libertad para describir lo que vio. Siguiendo el ejemplo de muchos otros, podría haber elegido un tema extraído de las filas ‘excepcionales’ o innobles de la sociedad. Elegí, por el contrario, entre lo más prosaicamente ordinario. Le reconozco que la representación es desagradable. Niego que sea criminal. De hecho yo no escribo para las niñas, yo escribo para los hombres, para hombres educados. Los lectores en busca de material lascivo, los lectores que puedan tomarlo a mal, nunca van a progresar más allá de la tercera página de lo que he escrito. El tono serio no será de su gusto. La gente no va a ver intervenciones quirúrgicas en un espíritu de lubricidad. Acepto, por adelantado, el veredicto de mis jueces. Frente a la enormidad de las acusaciones formuladas en mi contra, me declaro en mi propia ingenuidad e ignorancia. Desconcertado en cuanto a la naturaleza de mi fechoría, tal vez pueda tomar algún consuelo en mi castigo.»



Transcrito y traducido, del inglés, por John Montañez Cortez.

Sunday, January 16, 2011

Hernán Rivera Letelier (1950- Talca, Chile)

¿Qué escritores han influenciado en tu literatura?
            «Especialmente los poetas. Como te digo, yo soy un poeta que escribe novelas ahora; pero yo empecé escribiendo poesía, y los poetas fueron los que me enseñaron el valor de la palabra, los que me enseñaron la síntesis de la palabra: escribir un mundo en un verso. Y escribí poesía durante quince años influenciado por los grandes poetas de Chile y del mundo. Yo, yo trabajaba en un campamento minero, no conocía a nadie que escribiera, o creyera siquiera, entonces, este… yo escribía y guardaba mis cosas, sin mostrársela a nadie, porque en la mina los viejos eran buenos pa’ trabajar pero la poesía era cosa de señoritas para ellos, era cosa de maricones; entonces yo fondeaba mis poemas y no se los mostraba. ¿Y qué es lo que hacía? Yo escribía un poema y lo comparaba con los poemas de los grandes, de Vallejo, de Neruda, de Cardenal, de Lorca y los comparaba y decía: Puta que te falta Rivera, decía yo, y seguía trabajando, y seguía escribiendo, y seguía quemando, borrando, reescribiendo, y la influencia de los poetas fue… fundamental. Y luego cuando paso del verso a la prosa, al cuento, al cuento corto, y después los cuentos se fueron alargando y después pasé a la novela, eh… mis escritores fundamentales, esenciales, fueron los… los del boom. Los años sesenta, ahí está Rulfo, ahí está Cortázar, ahí está Leopoldo Marechal, ahí está Vargas Llosa, ahí está García Márquez, ahí está Onetti, en fin, ellos son… fueron aún, o sea fueron y son aún mis maestros. Yo siempre los releo, siempre estoy con ellos, son fundamentales y no reniego de ellos, como muchos.
 Los poetas jóvenes no saben, o los escritores jóvenes no, no saben lo que le deben a estos escritores. Ellos quieren saltárselos, pero ellos son una montaña, y la montaña no se saltan con una garrocha olímpicamente. Para traspasar esta montaña hay que agarrarse a ella, hay que trepar por ellas, agarrarse con, con uñas y con dientes, que es lo que yo… hice, y hago actualmente.»

Segmento de una entrevista para ConoceralAutor.com, España, Mayo de 2010.

Sunday, January 9, 2011

Antonio Muñoz Molina - España (1956- )

             Esta semana —el lunes 10 de enero, para ser más exactos— el extraordinario novelista español Antonio Muñoz Molina cumple cincuenta y cinco años. Sería absurdo examinar la literatura contemporánea y no mencionar a Muñoz Molina. Entre tantos escritores, él es uno de los autores, en idioma español, que más admiro y respeto, no sólo por su prolífica producción periodística y literaria, sino por el contenido de su obra. Una obra deliberada, madura, pensada, donde cada frese, cada línea, cada palabra, cada adjetivo, cuidadosamente moldea la esencia de su contenido transmitiendo, con envidiable eficacia, el despertar de los sentimientos, estimulando los sentidos del lector. En sus novelas se evidencia su inagotable talento cuando escribe largos párrafos —recordé a Saramago, cuando leí una novela suya por primera vez— sin dar respiro al siguiente, explayando verbos, adjetivos y comparaciones moldeando a su gusto la rica lengua española; muchas comas y pocos puntos.
Antonio Muñoz Molina retratado por Jesús de Miguel
            Antonio Muñoz Molina nació en Úbeda, provincia de Jaén, en 1956. Estudió periodismo en Madrid y se licenció en Historia del Arte en la Universidad de Granada, ciudad en la que residía desde 1974. Posteriormente se trasladó a Madrid. Es autor del ensayo Córdoba de los omeyas (Planeta, 1991) y ha reunido sus artículos en los volúmenes El Robinson urbano (1984; Seix Barral, 1993 y 2003), Diario del Nautilus (1985), La huerta del Edén (1996), Pura alegría (1996) y La vida por delante (2002). Su labor como articulista ha sido reconocida con los premios González Ruano de Periodismo y Mariano de Cavia, ambos en 2003.
Película basada en la novela de Muñoz Molina
            Su prolífica obra narrativa comprende, entre otros libros: Beatus Ille (Seix Barral, 1986 y 1999), que obtuvo el premio Ícaro —traducido al inglés como: A Manuscript of Ashes—; El invierno en LisboaWinter in Lisbon— (Seix Barral, 1987 y 1999), que recibió el Premio de la Crítica y el Premio Nacional (España) de Literatura, ambos en 1988; BeltenebrosPrince of Shadows— (Seix Barral, 1989 y 1999); El jinete polaco (1991, Seix Barral, 2002), que ganó el Premio Planeta en 1991 y una vez más el Premio Nacional de Literatura en 1992; Los misterios de Madrid (Seix Barral, 1992 y 1999); El dueño del secreto (1994); Nada de otro mundo (1994); Las apariencias, 1995; Ardor guerrero (1995); Plenilunio (1997); Carlota Fainberg (2000); Saferad (2001) —Margaret Sayers Peden ganó el PEN/Book-of-the-Month Club Translation Prize en 2004 por la traducción al inglés de la novela Sepharad—; En ausencia de Blanca In her absence (2001); Ventanas de Manhattan (Seix Barral, 2004); El viento de la luna, 2006; Días de diario, 2007; y, La noche de los tiempos, 2009, su más reciente novela.
            Desde 1996 ocupa el sillón u en la Real Academia Española. Está casado con la también escritora y periodista Elvira Lindo y vive entre Madrid y Nueva York, donde dirigió el instituto Cervantes desde el 2004 hasta mediados de 2006. En 2007 le fue otorgado el Doctor Honoris Causa por la Universidad de Jaén. Sus columnas han aparecido con regularidad en el diario español El País, entre otros.
            De su nutrida sección autobiográfica Autorretrato, parte de su página web oficial —http://antoniomuñozmolina.es/—, tomé este párrafo que ejemplifica la pluralidad artística —ambos somos fanáticos de la música y de Las aventuras de Tintín— y la profunda sensibilidad humana de Antonio Muñoz Molina: «Creo que el escritor continúa el oficio inmemorial de los narradores de cuentos, que daban forma mediante relatos orales a la experiencia compartida del mundo. Contar y escuchar historias no es un capricho, ni una sofisticación intelectual: es un rasgo universal de la condición humana, que está en todas las sociedades y arranca en la primera edad de la vida. Quizás por eso no me atrae mucho la literatura que se vuelca sobre sí misma, que tiene al escritor y a la escritura como focos principales de atención. Cervantes y Galdós, Virginia Woolf y James Joyce, Borges y Onetti, Proust y Flaubert, entre tantos otros, me han enseñado lo mismo, de muy diversas maneras: a buscar la forma más eficaz de contar la realidad visible del mundo y la invisible de la conciencia humana. Pero también aprendo mucho de la música y de la pintura, y del cine, aunque lo frecuento menos que cuando era más joven».
            Quiero terminar con una cita del propio Muñoz Molina: Leer es el único acto soberano que nos quedaReading is the only sovereign act we have left—.

Sunday, January 2, 2011

CARAMBOLA (2003) dirigida por Kurt Hollander

La primera escena de esta película, que está ambientada en un mugriento y viejo local de Ciudad de Mexico llamado El mirador, comienza con un primer plano de El Vago (Jesús Martínez) rodando una cinta para iniciados en el billar a tres bandas. En la cinta explica qué es, cómo se realiza y las reglas que envuelven el arte de la carambola. Un joven apodado El Perro (Diego Luna) es el camara que interrumpe constantemente la grabación con sus comentarios, dando paso a nuevos personajes en la película.

En la trama de Carambola, El Vago tiene una deuda de diez mil pesos con su socio El Mexicano (Jesús Ochoa) que actúa por costumbre rompiendole las piernas a sus deudores. Como gerente y relaciones públicas, El Vago está empeñado en cambiar la clientela y modernizar el establecimiento. Para ello no duda en celebrar un torneo de billar a tres bandas con El Chimuelo (Roberto Cobo), con apuestas de pormedio y así pagar la deuda a su malhumorado socio. Mientras el joven gerente se prepara para el torneo e intenta organizar las ideas que bullen en su cabeza para mejorar los ingresos del negocio, aparece un personaje que le causará gran distracción y le pondrá las cosas aún más difíciles. Ésta es La Pájara (Laura Hidalgo) novia de El Perro e hija de El Mexicano, que al parecer quiere algo más que la amistad de este joven.

En esta su opera prima, Kurt Hollander nos presenta rocambolescas situaciones entre los clientes que visitan diariamente este billar. Además, una excelente banda sonora a cargo de Alejandro Contreras, Alexis Ruiz y Juan Pablo Medino nos ayuda a sumergirnos an la trama de Carambola de forma explendida. La película se desarrolla con una puesta en escena sencilla, directa, sarcástica y violenta, con interesantes ángulos de cámara, que nos muestran el mejor y mas talentoso cine mexicano de los ultimos diez años.

Cabe destacar el tándem interpretativo entre Jesús Martinez y Jesús Ochoa, el cuál centra la atención del espectador que se verá atraído por sus extravagantes personalidades. El joven Diego Luna es la nota cómico-satírica de la película, cumpliendo sobradamente con su capacidad interpretativa. A Roberto Cobo siempre es un placer verlo en la gran pantalla. Años atrás ganó el premio Ariel como mejor actor juvenil y también estuvo varias veces entre los nominados por la Academia Mexicana de Cine como mejor actor. El Calambres, así apodado, también trabajó con el director español Luís Buñuel en las peliculas Los Olvidados (1950) y Subid al cielo (1951). Por su carisma y calidad creo que Roberto Cobo aporta una sólida guinda al pastel cocinado con mucha maña por Kurt Hollander.


Que tengan un feliz 2011 y como diríamos en mi tierra...Feliç any nou!!

Ramon Hernández i Ferrer